Trasplante Hepático
¿Por qué necesito un trasplante?
El trasplante de hígado se reserva para situaciones en donde el hígado del paciente ya no funciona lo suficiente como para mantener el cuerpo funcionando adecuadamente y existe riesgo para la vida de la persona. Quizás el caso más común es la hepatitis fulminante, en donde el hígado sufre una pérdida rápida e irreversible, por lo que la vida del paciente está en riesgo. El trasplante de hígado o trasplante hepático es el reemplazo de un hígado enfermo por un hígado sano. La técnica más comúnmente usada es el trasplante ortotópico, es decir, que el hígado del paciente enfermo es reemplazado por el hígado del donante en la posición anatómica original. La mayoría de los trasplantados son pacientes con enfermedades crónicas e irreversibles del hígado o pacientes con un nivel considerado de cirrosis.
¿Es seguro?, ¿Qué riesgos existen?, ¿Es muy costoso?:
Los avances en la tecnología y la medicina moderna han logrado mejorar importantemente ésta técnica, llegando a presentar una sobrevida de alrededor del 90% al primer año. Sin embargo, no está exenta de riesgos, tanto peri operatorios como en el seguimiento a largo plazo. Al momento del trasplante pueden presentarse respuestas inesperadas de nuestro cuerpo que nos lleven a no soportar esta cirugía. Por otra parte y debido al tratamiento inmunosupresor, necesario para evitar rechazar el nuevo hígado, pueden presentarse infecciones importantes que causen un detrimento en nuestra salud. A largo plazo, se pueden presentar además problemas metabólicos como hipertensión arterial, diabetes mellitus, daño renal, neoplasias de novo etc., relacionados al tratamiento inmunosupresor. A pesar de todo ello, el beneficio del trasplante supera estas posibilidades, por lo que optar por un trasplante hepático en el momento adecuado e indicado, puede ser lo mejor para la sobrevida de un paciente.

En México, existen programas de trasplante de hígado en instituciones del gobierno, en institutos y en forma privada-asistida que atienden a los pacientes para un trasplante, por lo que los costos varían de acuerdo a la institución u hospital que se elija.
¿Cuáles son las pruebas de compatibilidad?
A diferencia de otros trasplantes, el hepático no requiere de compatibilidad en grupo sanguíneo, talla/peso y afinidad anatómica con el donante, por lo que encontrar un hígado compatible no es muy complicado. Lo complicado viene de la situación social de nuestro país, en donde las donaciones de órganos siguen siendo escasas y envueltas en desconfianza hacia las instituciones y a la donación en sí.
¿Pueden los familiares ser donantes?
La respuesta es "sí", nuestros familiares pueden ser donantes, porque todos podemos serlo, a esto se le llama donación en vida. En algunos casos una persona puede donar algún órgano o porción de órgano sin que afecte su salud. Sin embargo, el trasplante de un hígado de un donador "vivo", se realiza en pocos hospitales de nuestro país. Es una cirugía de alta complejidad, en donde pueden correr riesgo dos vidas, por lo que este tipo de cirugía se reserva para centros y cirujanos con alta experiencia en materia de trasplante. Este procedimiento requiere de una evaluación médica del posible donador vivo, los estudios que se realizan se conocen como protocolo de evaluación y su propósito es hacer una revisión sistemática para descartar cualquier riesgo sanitario para el propio donador y para el receptor. En este sentido, el trasplante de hígado de padres a niños es el de mayor habilidad en nuestro país ya que la cantidad de tejido hepático necesario para un niño, puede ser mucho menor que la necesaria para un adulto, por lo que el donante tiene una buen cantidad de tejido hepático residual. Para adultos, el trasplante de un órgano completo representa el procedimiento de mayor práctica en México.
¿Existe rango de edad para ser donante?
Aunque no existe una edad límite para ser donante, es común que se done desde algunos pocos años de vida hasta los 90 años. La posibilidad de ser donante dependerá además del estado de nuestro hígado al momento de la donación, de la situación a la que llevó a nuestro cuerpo a enfermar gravemente.

Hay que recordar que si uno quiere ser donante, antes de llegar a esa situación, debemos expresarlo claramente a nuestra familia en vida. Abordar el tema de la donación de órganos con la familia no es sencillo. Por lo general, a nadie le gusta hablar sobre la muerte, es por ello que el Centro Nacional de Trasplantes creó una tarjeta de donador, una vez que se obtenga la tarjeta de donación puede comentarlo con su familia y explicarles por qué tomó la decisión de ser donador para que apoyen su decisión.
¿Cuál es el tiempo de vida del enfermo?
Debido a los avances en la medicina moderna y los cuidados a los pacientes con trasplante de órganos, la vida puede prolongarse por varios años. Existen reportes en la literatura científica que indican una posible sobrevida de 10 hasta 20 o 25 años. Sin embargo, esta sobrevida depende de varias condiciones, entre ellas, el estado de nuestro cuerpo al momento del trasplante y de la presencia o ausencia de otras enfermedades que se tengan o al tipo de padecimientos que se presenten después, así como de los cuidados que nosotros le demos al nuevo hígado.
¿Cuáles son los cuidados que debe tener el trasplantado?
La gran mayoría de los pacientes luego del alta se reincorpora de poco a poco a una vida normal. Debido al riesgo de contraer infecciones es importante que en su casa cuide su higiene manteniendo un buen aseo, realizando lavado de manos frecuentes y ser escrupuloso en la preparación de los alimentos, ingiriendo solo alimentos en buen estado. Está prohibido beber alcohol y fumar.

Deberá evitar el primer tiempo lugares muy concurridos o poco ventilados, tenga precauciones con animales domésticos no controlados (sin vacunas, con parásitos, etc.) y evite el contacto directo con personas enfermas o que puedan contagiarlo de alguna infección.

Es importante que durante los primeros meses posteriores al trasplante realice alguna actividad física progresiva, ejercicio suave y caminar, para luego alcanzar una actividad normal, no se recomiendan los ejercicios fuertes durante el primer año. Según su actividad deberá incorporarse en forma paulatina al trabajo, el objetivo de ser trasplantado es que luego de su recuperación postoperatoria esté capacitado para hacer su vida habitual.
 
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