Hepatitis A
¿Qué es la hepatitis A?
Es una enfermedad infecciosa que se caracteriza por la inflamación aguda del hígado causada por el virus de la hepatitis A. Su período de incubación (tiempo entre la llegada del virus al cuerpo y el desarrollo de la enfermedad) va desde 15 a 49 días. 
¿Cómo se transmite el virus de la hepatitis A?
La hepatitis A es el virus de hepatitis que más frecuentemente ataca el hígado, pero también es el más benigno. Sólo se contrae una vez, ya que el cuerpo genera defensas permanentes contra la enfermedad. Este virus se transmite a través de la ingestión de comida o agua contaminada con el virus, frecuentemente mariscos crudos o verduras crudas regadas con aguas negras.
¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis A?
Cuando una persona se infecta por el virus, puede tanto no presentar sintomas como manifiesta cansancio, fiebre, dolores musculares y coloración amarilla de la piel y las mucosas.

Es muy frecuente en niños, aunque la mayoría de ellos no presentan síntomas al contraer el virus. Los que desarrollan síntomas, presentan náuseas, coluria (orina color "Coca-Cola") y coloración amarilla en la piel.
¿Cómo se realiza el diagnóstico?
Ante la aparición de coloración amarilla en la piel, debe consultarse inmediatamente al médico aunque este haya visitado al paciente en los días anteriores de la enfermedad. Ante la sospecha de la infección el médico solicitará la práctica de unos análisis (pruebas hepáticas), además de otros datos generales, como la determinación de los valores de las células de la sangre (biometría hemática) y otras determinaciones encaminadas a identificar la causa de la hepatitis. También se llega a requerir estudios de imagen como es el ultrasonido hepático.
¿Cuáles son los cuidados y tratamiento?
La mayoría de los casos de hepatitis aguda no precisan tratamiento específico. No es preciso que el paciente se mantenga encamado ni en reposo absoluto, aunque en determinadas fases de la enfermedad el paciente se encuentra mejor en reposo relativo con una restricción moderada del ejercicio físico. Tampoco es preciso realizar una dieta severa con restricción de huevos ni grasas. Es recomendable una dieta equilibrada. Debe evitarse por completo la ingestión de bebidas alcohólicas.

Con el fin de evitar el contagio de las personas que cuidan o conviven con el paciente, deben asegurarse unas mínimas medidas de higiene sin que ello signifique el aislamiento completo. El virus se encuentra en altas concentraciones en la materia fecal por lo que es importante que el enfermo se lave las manos con agua y jabón después de evacuar y es recomendable aplicar cloro al escusado o a la letrina después de haber sido usado. Es importante saber que la máxima contagiosidad se produce, en la mayoría de los casos, en la fase inicial de los síntomas. Por ello es recomendable la limpieza de la ropa y de los utensilios de comida de forma independiente a la del resto de las personas. Tras los contactos con el enfermo se debe lavar las manos con agua y jabón.
¿Cómo se puede prevenir la hepatitis viral A?
Actualmente se dispone de vacuna para la hepatitis A. Además, para evitar la transmisión de la hepatitis A y E debe lavarse las manos después de usar el baño o de cambiar un pañal, o antes de preparar comida o comer.

Esta infección es completamente prevenible mediante una vacuna muy efectiva y segura que debiera ser aplicada de rutina en todos los niños. A las personas que viven bajo el mismo techo de quien esta enfermo, se les puede aplicar una inmunoglobulina para prevenir que se contagien. Esta se administra en forma intra-muscular y sólo es efectiva dentro de las dos primeras semanas de contacto con el enfermo. Sólo es útil para quienes no han tenido hepatitis A previamente.
 
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